II.

Desde la noche te recuerdo. Llora
en la ventana el cielo quejumbroso.
Entre rendijas se estremece el poso
cálido y lechoso de un farol. Mora
el relámpago cruel en la deshora
y la música serpea hacia el foso
del tiempo. Palpitar en el reposo.
Borbotea una gárgola reidora.
La oscuridad recubre los objetos
carnosamente, y los guarece como
protege el mar sus húmedos secretos.
Y en las profundidades donde asomo
la túrgida memoria, los inquietos
fantasmas de mis obsesiones domo.

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