Guillermo, el aventurero,
se toma un plátano entero,
una manzana y un pero,
dos naranjas, ni una menos.
También se le echa una pera,
azucar, y no canela,
se le muele con la muela,
y así se lo da su abuela.
Y es que no hace ni un puchero
porque la fruta es tan buena
que ella sola se le cuela
como un pájaro en un vuelo.
Y así se la da su abuela.