Un poema segrega la palabra,
cada palabra, las palabras todas,
cuando el papel las llama,
como balcón de vértigo, a tus manos.
Cercana te diviso entre las letras.
Por la tinta te afluye
la reverberación de tu quisiera.
Y el resto de la hoja descolgada
estampa era prenatal, silencio ex-
tracto, de mi mirarte.