Buenos versos los tuyos, Cayetano, pero
cuando son de amor me dejan una curiosidad: ¿De cuál
te enamoraste?.
"Se disparó mi verso nervio a nervio
manchándome de fe sobre un sendero.
Habló de amor. Habló de ti, y en ti
juró su origen. Yo me incliné, y creí."
- Cayetano, Cayetano. ¿Quién es tu Ella,
en ese verso que dice "habló de amor, habló de
ti"?.
Cayetano guarda silencio. Seguimos andando
calle Feria adelante y salimos a la Resolana. ¿Sabes,
Cayetano, que quieren derribar la Venta de los Gatos
y que mi amigo el escultor Antonio Illanes la va a
comprar para salvarla, y ha puesto allí al lado un
busto de Bécquer?.
Y como es temprano, apenas anocheciendo,
seguimos hasta allí. Hasta la venta, medio en
ruinas, empequeñecida por unos bloques altos de
viviendas de la barriada Las Golondrinas.
Cayetano se acerca al busto de Bécquer y lo
besa reverentemente como a una imagen religiosa.
Por detrás de la barriada, discurre el Guadalquivir;
su corriente mansa, verde, va convirtiéndose en
terciopelo negro en la prima noche. Y Cayetano recita
su poema a Bécquer:
"Nosotros deshojamos el
silencio
mirándote mirar tan
alto y solo
en ese -corazón de
la distancia-
libro de versos rotos."