“Eco y Narciso”, cuadro de la fase prerrafaelista del pintor británico John William Waterhouse (1849-1917). Uno de los más apreciados de su obra pictórica y de los más conocidos sobre el mito.

"Eco y Narciso" (1903).

INTRODUCCIÓN DEL NARCISISMO (1914)

Mientras elabora su noción de narcisismo, Freud va desarrollando su segunda teoría de las pulsiones en la que establece un nuevo dualismo entre pulsiones sexuales y pulsiones del yo. Y al respecto hay que advertir que aunque las pulsiones del yo no son sinónimas de las pulsiones de conservación, sí hay momentos en su obra en que se superponen. Por ejemplo, cuando aparece por primera vez, en 1910, el término de pulsiones del yo en “Concepto psicoanalítico de las perturbaciones psicógenas de la visión”:

“Muy importante para nuestra tentativa de explicación es la innegable oposición entre las pulsiones puestas al servicio de la sexualidad y de la consecución del placer sexual y aquellas otras cuyo fin es la conservación del individuo o pulsiones del yo. Siguiendo las palabras del poeta, podemos clasificar como ‘hambre’ o como ‘amor’ todas las pulsiones orgánicas que actúan en nuestra alma.”(197)

Aparte de eso, y para tratar de abreviar, sobre su artículo "Introducción del narcisismo” sólo diremos tres cosas:

1. Que es un hito dentro de su obra porque con él, como su título indica, introduce el concepto de narcisismo dentro de la teoría psicoanalítica, resolución a la que se ve llevado fundamentalmente por sus investigaciones sobre las psicosis; recuérdese cómo explica el mecanismo paranoico a partir de una fijación en el estadio del narcisismo en sus “Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (‘dementia paranoides’) autobiográficamente descrito (Caso Schreber)”(198), que publicó en 1911.

2. Que esta introducción del concepto de narcisismo y la distinción de una libido del yo y una libido objetal, tiene como una de sus principales consecuencias la construcción de la segunda nosología freudiana: En las anteriormente llamadas “psiconeurosis” (que ya venía denominando “neurosis” a secas), distinguirá por una parte las “neurosis de transferencia”, las que son factibles de ser tratadas con el método psicoanalítico, y por otra las “neurosis narcisistas”, es decir, las psicosis, en las que el tratamiento psicoanalítico que viene aplicando no es posible (porque el enfermo en vez de realizar una introversión de la libido objetal sobre objetos en la fantasía la retrae sobre su yo, lo que justifica sus síntomas como la megalomanía y le incapacita para la transferencia en un psicoanálisis). Además, añade a las neurosis actuales “la hipocondría”(199), a la que encuentra una relación con las neurosis narcisistas similar a la que halló entre la neurosis de angustia y la neurastenia propiamente dicha con las neurosis de transferencia.

Y 3. Que, por lo que respecta a nuestra investigación, hace referencia a las fobias en un párrafo del segundo apartado en el que, estudiando el mecanismo de la parafrenia, explica algunas de las cuestiones antes mencionadas:

“(…) La diferencia entre estas afecciones [las neurosis narcisistas] y las neurosis de transferencia reside, para mí, en la circunstancia de que la libido, libertada por la frustración, no permanece ligada a objetos en la fantasía, sino que se retrae al yo. La megalomanía corresponde entonces al dominio psíquico de esta libido aumentada y es la contraparte a la introversión sobre las fantasías en las neurosis de transferencia. Correlativamente, al fracaso de esta función psíquica correspondería la hipocondría en la parafrenia, homóloga a la angustia de las neurosis de transferencia. Sabemos ya que esta angustia puede ser vencida por una prosecución de la elaboración psíquica, o sea: por conversión, por formaciones reactivas o por la constitución de un dispositivo protector (fobias). Esta es la posición que toma en las parafrenias la tentativa de restitución, proceso al que debemos los fenómenos patológicos manifiestos.”(200)

Así pues, distingue claramente tres formas de defenderse de la angustia en las neurosis de transferencia que -es fácil deducir- se corresponden: la conversión con la histeria de conversión, las formaciones reactivas con la neurosis obsesiva y el dispositivo protector de las fobias con la histeria de angustia.

A partir de este artículo, convendrá además considerar las fobias, aparte de como un sistema de pensamiento (como veíamos en el anterior), también como un “dispositivo protector”(201). Por decirlo sintéticamente: Un sistema de pensamiento que constituye un dispositivo o una barrera que protege de la angustia en las histerias de angustia.

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(197) Freud, S.: “Concepto psicoanalítico de las perturbaciones psicógenas de la visión”, pág. 1633. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(198) Véase Freud, S.: “Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Caso Schreber)”, págs. 1516 a 1526. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(199) Freud, S.: “Introducción del narcisismo”, págs. 2022 y 2023. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(200) Ídem, pág. 2024.
(201) Véase Leserre, A.: “La fobia”, pág. 16. Documento interno de la Universidad de León.
 

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