* El 1 de mayo: Es feliz jugando con sus niños y sale al parque sin angustia.Juanito le pide al padre que le escriba al profesor y le cuente lo feliz que es jugando con “sus niños”, y por la tarde se siente muy orgulloso porque ha realizado la hazaña de ir por primera vez hasta el parque y no ha sentido angustia. * El 2 de mayo: La segunda fantasía sobre el fontanero y la conclusión de Freud.Termina el historial con el relato por parte de Juanito de otra fantasía sobre el fontanero y el posterior diálogo aclaratorio al que le conduce el padre, ambos tan importantes para el estudio de la finalización de este caso que también conviene que los transcribamos completos: “Ha venido el fontanero con unas tenazas y me ha quitado primero el tras y me ha puesto otro, y luego la cosita. Me ha dicho: ‘Enséñame el tras’, y he tenido que volverme y me lo ha quitado. Y luego ha dicho: ‘Enséñame la cosita’. El padre se da cuenta del carácter optativo de esta fantasía y halla en el acto la única interpretación posible. Yo: - Y te dio una cosita mayor y un trasero también mayor, ¿no?. Juanito: - Sí. Yo: - Como los de papá; porque tú quisieras ser el papá, ¿verdad?. Juanito: - Sí. Y también quisiera tener bigote y pelos en el pecho como tú.”(160) En la “Epicrisis”, Freud no sólo admite la interpretación que añade el padre en su comentario, que la relaciona también con la anterior fantasía del fontanero hallándoles a ambas el mismo sentido, sino que además califica a esta fantasía como “una victoriosa fantasía optativa” y considera que “integra el vencimiento del miedo a la castración.”(161) Yafar, sin embargo, en ese otro libro suyo que habitualmente venimos citando, abunda en la interpretación lacaniana de la misma escena señalando que el padre interrumpe a Juanito justo en el instante en que era de esperar que el fontanero realizara la misma operación de extracción y reemplazo con su cosita que antes había llevado a cabo con su trasero, pero que esto último el niño no lo llega a expresar -cuestión en la que se fundamenta Lacan, como veremos más adelante, para pronosticar que Juanito será en el futuro un “heterosexual no viril”- y añade, además, que si en sus fantasías continúa necesitando terceros (el fontanero, como antes el guarda, etc.), es porque sigue en la búsqueda de un padre simbólico, porque su metáfora paterna sólo está imaginarizada. No obstante, también considera que al haber aminorado tanto la angustia flotante y aparecer el falo ahora como una “pieza separable” que Juanito está dispuesto a que le quiten, le cambien, etc., se halla indudablemente mucho más preparado para comenzar a analizarse, y para acceder a la simbolización y a la castración, que en el período prefóbico.(162) Finalmente, tras las anotaciones que le envía el padre una semana después a manera de apéndice del historial, Freud agrega a título de conclusión: “Con la última fantasía de Juanito quedó también dominada la angustia procedente del complejo de castración y transformada la expectación penosa en una feliz espera. Sí: el médico, el fontanero, etc., viene y le quita el pene, pero sólo para ponerle uno más grande. Por lo demás, dejemos que nuestro infantil investigador conquiste tempranamente la experiencia de que todo saber es fragmentario y que en cada uno de sus grados queda siempre un resto sin solucionar.”(163) © ANTONIO SALVATIERRA CITAS: (160) Freud, S.: “Análisis de la fobia de un niño de
cinco años (Caso Juanito)”, págs. 1415 y 1416. Ed. Biblioteca Nueva.
Tercera edición. Madrid, 1973. |
![]() |
![]() |