B) Aparición y etiología de la neurosis de angustia.Lo anterior nos conduce directamente a preguntarnos qué origina esta angustia, y en el segundo apartado Freud responde con rotundidad: “una serie de perturbaciones y de influencias nocivas provenientes de la vida sexual”. Seguidamente, enumera toda una serie de condiciones etiológicas tanto en las mujeres (angustia de las adolescentes, de las recién casadas, de aquellas cuyos maridos sufren eyaculación precoz o practican el “coitus interruptus”, etcétera) como en los hombres (angustia de los abstinentes voluntarios, de los que sufren excitación frustrada durante el noviazgo, de los que practican el “coitus interruptus”, etcétera). Y hacia el final de este apartado pone un ejemplo para despejar las posibles objeciones a su teoría: el de un hombre que sufrió un infarto tras la muerte de su anciano padre y, a partir de ahí, enfermó de neurosis de angustia. Freud reconoce que en principio esto contradice cuanto lleva afirmado, pero después añade que explorando al enfermo descubrió que es que, además, venía practicando el coito interrumpido desde once años antes. Entonces concluye: “Todo esto nos lleva a afirmar que la nocividad específica sexual del coito interrumpido, cuando no llega a provocar por sí sola la neurosis de angustia, predispone, por lo menos, a su adquisición. La neurosis de angustia surge entonces en cuanto al efecto latente del factor específico viene a agregarse el de otro factor inocuo. Este último puede representar cuantitativamente el factor específico, pero no sustituirlo cualitativamente. El factor específico permanece siendo siempre el que determina la forma de la neurosis. Espero demostrar también este principio en lo que se refiere a la etiología de otras neurosis.”(42) © ANTONIO SALVATIERRA CITAS: (42) Ídem, pág. 192. |
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